CAMBOYA
¿Estás pensando en hacer un viaje por libre a Camboya y no sabes por dónde empezar? ¡Has llegado al sitio correcto! Camboya es un país que lo tiene todo: templos milenarios que te dejarán sin aliento, playas de postal, historia intensa, ciudades caóticas (en el buen sentido) y gastronomía que nos ha sorprendido mucho. Y sí, se puede recorrer fácilmente por tu cuenta, sin necesidad de grandes lujos ni tours organizados.
En esta guía te contamos cómo organizar un viaje de 15 días por Camboya por libre, con el itinerario completo que nosotros seguimos en abril de 2025. Día por día, con consejos prácticos, transportes, visitas, curiosidades y nuestras recomendaciones personales.
Porque si algo hemos aprendido es que Camboya es mucho más que Angkor Wat. Es cruzarte con monjes, ver atardeceres, ir en un antiguo tren de bambú, descubrir mercados donde se vende literalmente de todo.
Así que si quieres vivir Camboya a tu ritmo, sin prisas y sin gastar un dineral, sigue leyendo. Te contamos todo lo que necesitas saber para preparar tu viaje soñado.
Cosas que tienes que tener en cuenta antes de viajar a Camboya
Visado: Es necesario. Hay tres opciones de poder gestionarlo:
- Se puede gestionar online (e-visa) a través de este enlace, cuesta 36$. Solo permite la entrada por determinados puestos fronterizos. Esta es la forma recomendado por el Ministerio del Exterior.
- Visa en pasos fronterizos (On Arrival). Se puede gestionar en todos los puestos fronterizos, incluidos los aeropuertos internacionales de Phnom Penh y Siem Reap. Es necesario presentar una foto tamaño carnet y pagar las tasas, por lo que se recomienda llevar dólares en efectivo.
- Visado en la Embajada de Camboya, es la otra opción. Para ello, se puede solicitar ante la Embajada de Camboya correspondiente (París, Bangkok o Hanoi, por ejemplo).
Es importante tener en cuenta que el visadoturista es válido para 30 días. Además, desde el 1 de julio 2024, los visitantes que vuelen a Camboya deberán rellenar una e-Arrival card a través de este enlace, asegurándose de que todos los datos necesarios se envíen al menos 7 días antes de la llegada.
Moneda: El riel camboyano (KHR), aunque el dólar americano se usa ampliamente. Es muy normal que pagues con dólares y te devuelvan en riel camboyano.
¿Se puede pagar con tarjeta en Camboya? sí, pero no en todas partes. Camboya sigue siendo un país muy orientado al efectivo, especialmente fuera de las grandes ciudades o en negocios pequeños. Nosotros siempre llevamos dos tarjetas que están libres de comisiones revolut y N26. Además, como mencionaba anteriormente, ellos utilizan tanto el riel como el dolar. Lo ideal es que lleves ambas monedas. En cuanto a dólares, es importante que lleves billetes en buen estado. Los dólares rotos, arrugados o muy viejos a veces no los aceptan.
¿Es seguro viajar a Camboya? La respuesta es sí. Habíamos leído que en ciudades como la capital, hay que tener cuidado, pero teniendo las precauciones básicas es un país seguro.
Transporte: Nosotros hicimos la ruta la hicimos en vans y vuelos internos y funcionan bien. Eso sí, si vas a coger un autobús o van ten en cuenta que las carreteras son lentas, ya que muchas no están muy bien asfaltadas.
Para poder movernos por el páis en autobús o van utilizamos la web 12goasia o camboticket
¿Cuándo ir a Camboya? A Camboya se puede ir todo el año. Podemos diferenicar dos estaciones:
- Temporada de lluvias o húmeda (mayo a octubre). Lluvias frecuentes, sobre todo por la tarde o noche. La temperatura oscila entre 24 °C y 32 °C, más fresquito gracias a las lluvias. Una de las ventajas es que el paisaje está espectacular, todo se vuelve verde y los arrozales están preciosos. Hay menos turistas y los precios bajan. Los inconvenientes, que algunas carreteras se embarran o cortan. Si viajas a islas o zonas rurales, puede haber más dificultades.
- Temporada seca (noviembre a abril). Los días son soleados, cielos despejados y muy poca lluvia. En cuanto a las temperaturas, oscilan entre 25 °C y 35 °C, subiendo en marzo y abril. Ventajas de viajar en esta época del año, que es ideal para recorrer templos, hacer excursiones o disfrutar de la playa. Los caminos y carreteras están en buen estado y se puede mover fácilmente por todo el país. por otro lado, el inconveniente es que se considera temporada alta, hay más turistas y los precios pueden subir. Nosotros fuimos en abril y la verdad que no nos dio la sensación de mucha gente, excepto en los templos de Angkor.
Internet: Se pueden comprar tarjetas SIM locales muy baratas en el aeropuerto o tiendas. aunque nosotros siempre viajamos con una esim desde España con Holafly. es muy fácil y cómodo.
Viaja siempre con un seguro médico.
¿Cuántos tiempo necesito para mi viaje a Camboya?
Un viaje a Camboya se puede adaptar al tiempo disponible, aunque para conocer el país con calma se recomiendan al menos 15 días. En 10-12 días puedes visitar lo esencial (Phnom Penh, Angkor y alguna playa).
Si tienes más tiempo, puedes combinarlo con Vietnam, Laos o Tailandia. A continuación, te dejamos tres propuestas de itinerarios según los días que tengas disponibles:
Camboya en 7 días: lo esencial
Si solo tienes una semana, tendrás que ir al grano, pero aún así podrás disfrutar de lo mejor del país.
Días 1-2: Phnom Penh (historia reciente, Palacio Real, vida local).
Días 3-4: Battambang (ambiente local, templos, bamboo train, campos de arroz).
Día 5: Viaje a Siem Reap.
Días 6-7: Templos de Angkor (¡imperdibles!).
Ideal para una primera toma de contacto con Camboya, combinando historia, cultura y templos.
Camboya en 10 días: templos, pueblos y playa
Con 10 días puedes hacer un recorrido más completo y añadir un poco de relax al final.
Día 1: Llegada a Phnom Penh.
Días 2-3: Battambang (vida local y templos menos turísticos).
Días 4-6: Siem Reap + Templos de Angkor (al menos 3 días para disfrutarlos sin prisas).
Días 7-10: Relax en las islas de Koh Rong o Koh Rong Samloem: playas paradisíacas, snorkel y buen rollo.
Este itinerario combina cultura, historia y playa. Perfecto si buscas un poco de todo sin estrés.
Camboya en 15 días por libre | Nuestro itinerario
Antes de entrar en el detalle del itinerario, aquí tienes un mapa con todas las paradas de nuestro recorrido de 15 días por Camboya. Desde la bulliciosa Phnom Penh hasta las tranquilas playas de Koh Rong, pasando por Battambang, los templos de Angkor en Siem Reap y el encanto colonial de Kampot. Este mapa te ayudará a ubicar cada destino y a visualizar el orden de la ruta para planificar la tuya propia.
En 15 días, el país se deja explorar con calma: tendrás tiempo para visitar ciudades vibrantes como Phnom Penh, empaparte del ambiente tranquilo y colonial de Battambang, perderte entre los majestuosos templos de Angkor en Siem Reap, disfrutar del ambiente relajado de Kampot con sus plantaciones de pimienta, y rematar con unos días de descanso en las aguas cristalinas de Koh Rong.
Este fue nuestro recorrido, organizado por días y lleno de experiencias auténticas. A lo largo del itinerario, te iremos dejando tips prácticos sobre transporte, horarios, precios y recomendaciones, para que puedas adaptarlo fácilmente a tu propio ritmo de viaje.
Nosotras dividimos el viaje de la siguiente manera sin contar los días de ida y vuelta:
- Phnom Penh 2 días
- Battambang 3 días
- Siem Reap 3 días
- Kampot 2 día
- Koh Rong 4 días
- Phnom Penh 1 día
Después de este resumen de nuestro itinerario, a continuación encontrarás la guía día a día para que no te pierdas nada.
Días 1: Phnom Penh – La vibrante capital
Después de mirar y remirar vuelos, finalmente decidimos salir de Barcelona rumbo a Kuala Lumpur con escala en Doha el 14 de abril de 2025. Fue un viaje largo, pero por fin aterrizamos en Kuala Lumpur el día 15 a las 15:10. Desde allí cogimos un vuelo a la capital camboyana, Phnom Penh, donde aterrizamos a las 17:30.
La llegada no estuvo exenta de anécdotas: justo ese día llegaba también el presidente de China, así que encontrar un taxi fue toda una odisea. Con las calles cortadas y el tráfico bloqueado, tardamos bastante más de lo esperado en salir del aeropuerto.
Una vez en la ciudad, nos dirigimos directas a nuestro alojamiento: el Plantation Urban Resort, un hotel que recomendamos al 100%. Fue nuestro hogar durante dos noches y la elección no pudo ser mejor: céntrico, con un ambiente relajado y una piscina increíble que resultó ser nuestro salvavidas después de tanto viaje.
Tras hacer el check-in y dejar las maletas, dimos una pequeña vuelta de reconocimiento por los alrededores, simplemente para empezar a empaparnos del ambiente camboyano. Estábamos agotadas tras tantas horas de vuelos y escalas, así que decidimos cenar en el propio hotel (la comida nos sorprendió gratamente) y cerrar la jornada con un baño en la piscina, que nos sentó de maravilla.
Día 2: Historia reciente y Año Nuevo camboyano en Phnom Penh
El segundo día en Phnom Penh lo empezamos madrugando. Tras un desayuno fantástico en el hotel, cogimos un Grab a las 8:00 para dirigirnos al Museo del Genocidio Tuol Sleng (S-21). La visita fue muy dura, pero creemos que es imprescindible para comprender la historia reciente de Camboya. La entrada nos costó 5 $ con audioguía, y la experiencia nos dejó con un nudo en el estómago.
Después pusimos rumbo, de nuevo en Grab, al Campo de Exterminio de Choeung Ek, donde la entrada cuesta 3 $. Es otro lugar difícil de visitar, pero sin duda necesario para entender la magnitud del horror que vivió el país durante el régimen de los Jemeres Rojos.
Una vez finalizadas estas dos visitas históricas, volvimos al centro de la capital. Nuestra idea era entrar al Palacio Real, pero estaba cerrado debido a la visita del presidente chino. Así que improvisamos y decidimos ir al templo Wat Phnom, donde tuvimos la suerte de coincidir con las celebraciones del Año Nuevo camboyano. La tradición consiste en lanzarse agua, lo que nos vino de maravilla con el calor sofocante que hacía. Fue un momento divertido y muy local que no olvidaremos.
Después de pasear un rato más por la zona del río, el calor apretaba demasiado y optamos por regresar al hotel. Comimos en el propio Plantation Urban Resort y dedicamos la tarde a relajarnos en la piscina, recargando energías para continuar el viaje.
Por la tarde-noche, decidimos hacer un crucero por el río Mekong al atardecer. La excursión incluía bebidas ilimitadas, lo que hizo que la experiencia fuese aún más agradable. Navegar mientras caía el sol sobre Phnom Penh fue un momento mágico y una de las actividades que más recomendamos en la ciudad.
De regreso al hotel, volvimos paseando tranquilamente por la ciudad, pasando por la famosa calle Bassac Lane, conocida por sus bares con mucho ambiente, y por el imponente Monumento a la Independencia, iluminado de noche y con un gran simbolismo histórico para el país.
Día 3: Rumbo a Battambang
El tercer día en Camboya lo empezamos de nuevo madrugando y disfrutando del desayuno en nuestro hotel de Phnom Penh. Teníamos la espinita clavada de no haber podido visitar el Palacio Real, así que antes de hacer las maletas intentamos acercarnos de nuevo… pero la mala suerte seguía de nuestro lado: continuaba cerrado por la visita del presidente chino.
Decidimos entonces regresar al hotel para preparar nuestras cosas y descansar un poco, ya que a las 12:30 teníamos el autobús hacia Battambang, nuestro siguiente destino. El trayecto duró unas 5 horas y llegamos sobre las 17:30.
En Battambang nos alojamos en La Villa, un hotelito con mucho encanto de estilo colonial, donde también teníamos el desayuno incluido. Nada más llegar contratamos a través del propio hotel un guía privado para los siguientes días, al que le indicamos lo que queríamos visitar. ¡Y menudo acierto!
Y como colofón del día, nos dimos un capricho que recomendamos a todo viajero: un masaje de cuerpo entero en Lemongrass Spa, un sitio muy agradable y profesional. Fue una experiencia increíble, de esas que aún recordamos con una sonrisa. Nada mejor para recuperarse después de tantas horas de carretera y empezar la visita a Battambang con las pilas cargadas.
Para cenar teníamos apuntado el Jaan Bai Restaurant, muy conocido en la ciudad, pero lo encontramos cerrado. Así que improvisamos y terminamos en el White Rose Restaurant, donde cenamos de maravilla y muy barato: ¡dos platos de arroz por solo 6 $! Tras la cena, volvimos paseando tranquilamente hasta nuestro hotel para descansar.
Día 4: Descubriendo Battambang con guía local
Tras haber dormido estupendamente en nuestro hotel, nos levantamos sin prisa y a las 9:00 vino a recogernos nuestro guía. Una de las mejores decisiones del viaje, porque nos permitió aprovechar el tiempo al máximo y conocer Battambang de una forma mucho más completa.
Le habíamos dicho los lugares que queríamos visitar y organizó la ruta perfectamente. Empezamos por la Casa del Gobernador y la orilla del río, donde se pueden apreciar todavía restos de la arquitectura colonial francesa. Después nos adentramos en la parte más auténtica de la zona, visitando las casas tradicionales jemeres, con su estilo elevado sobre pilotes de madera.
La jornada continuó con un recorrido por varios templos: el Wat Kor, el Ek Phnom, el Somron Kong y el Baset, cada uno con su propia historia y estilo, mucho más tranquilos que los templos de Siem Reap y con un encanto especial por la ausencia de multitudes.
Tras una mañana intensa de visitas, nos dirigimos a probar suerte con el restaurante que el día anterior habíamos encontrado cerrado: el Jaan Bai Restaurant. Esta vez sí estaba abierto y fue todo un acierto: la comida estaba deliciosa, con platos locales elaborados con productos frescos y un ambiente muy agradable. Sin duda, lo recomendamos como parada imprescindible en Battambang.
Después de comer en Jaan Bai Restaurant, decidimos pasear tranquilamente por la ciudad. Nos acercamos al mercado central Psar Nat, uno de los más animados de Battambang, donde puedes encontrar desde fruta fresca y especias hasta ropa y artesanía local. Es un buen lugar para perderse entre los pasillos y observar el día a día de los camboyanos.
Como el masaje que nos habíamos dado el día anterior nos había parecido una maravilla, no pudimos resistirnos y volvimos de nuevo al spa Lemongrass. Nada mejor que un masaje de cuerpo entero para recargar pilas después de tanto calor y caminatas.
Con el cuerpo relajado, cerramos el día cenando en un pequeño local de hamburguesas cerca de nuestro hotel. No era comida típica camboyana, pero la verdad es que nos vino genial para variar un poco y estaba muy rica.
Con la barriga llena y totalmente relajadas, nos volvimos caminando a nuestro hotel para descansar y prepararnos para otro día lleno de aventuras.
Día 5: El tren de bambú, templos y murciélagos en Battambang
Tras un buen desayuno en el hotel, aprovechamos un rato de la mañana para disfrutar de la piscina y el sol antes de salir a explorar. A las 10:00 nos recogió nuestro guía, que se había convertido en todo un acierto en esta parte del viaje, y comenzamos una jornada muy completa.
La primera parada fue el tren de bambú, una de las experiencias más curiosas y divertidas de Battambang. Subirse en esta plataforma de madera que avanza sobre raíles es toda una aventura, con vistas preciosas de los arrozales y la vida local a su alrededor. Sin duda, ¡una actividad diferente y recomendable!
Después nos dirigimos hacia un puente colgante, donde pudimos disfrutar de las vistas del río y de un entorno muy tranquilo. Desde allí continuamos hasta el templo Prasat Banan, al que se llega tras subir nada menos que 358 escaleras. Hay que reconocer que, con el calor que hacía, se nos hizo duro, pero las vistas desde arriba y la atmósfera del templo merecieron la pena.
Paramos a comer en un pequeño restaurante local al que nos llevó nuestro guía. Fue una experiencia muy agradable, con platos sencillos pero sabrosos, perfectos para reponer fuerzas antes de la última actividad del día.
Por la tarde nos dirigimos a la famosa Cueva de los murciélagos, donde cada atardecer se produce un espectáculo natural impresionante: miles y miles de murciélagos salen en bandada, creando una corriente oscura que inunda el cielo. Es algo que no se olvida fácilmente y que recomendamos al 100% si visitas Battambang.
Cansadas pero felices, regresamos a nuestro hotel con la sensación de haber vivido un día inolvidable en la ciudad.
Día 6: Llegada a Siem Reap y primeras impresiones
El día comenzó temprano, ya que a las 7:00 de la mañana teníamos el autobús que nos llevaría desde Battambang hasta Siem Reap, la ciudad más famosa de Camboya por albergar los majestuosos templos de Angkor. Tras un trayecto de unas tres horas, llegamos sobre las 10:00 de la mañana con mucha ilusión por descubrir esta nueva etapa del viaje.
Nos alojamos en el Lynnaya Urban River Resort, un espectacular hotel de 5 estrellas que nos sorprendió desde el primer momento. Nos recibieron con un cóctel de bienvenida delicioso y enseguida supimos que habíamos acertado con la elección: habitaciones amplias, piscina increíble y un ambiente de relax perfecto para los días que pasaríamos allí.
Una vez dejamos las maletas en la habitación, salimos a dar un primer paseo por la ciudad. Visitamos la Residencia Real, el templo Wat Preah Prom Rath y el Wat Damnak, tres lugares que nos dieron un primer contacto con la espiritualidad y la cultura local.
A la hora de comer fuimos a un sitio muy especial que queremos recomendar de todo corazón: el restaurante Haven. No solo nos encantó por su comida deliciosa y la terraza tan agradable, sino sobre todo por su labor social. Haven es un restaurante-escuela que forma a jóvenes adultos vulnerables de orfanatos o comunidades rurales empobrecidas, dándoles habilidades laborales y personales que les permiten construir un futuro seguro e independiente. Una experiencia que va mucho más allá de lo gastronómico.
Después de comer volvimos al hotel para disfrutar de un rato de relax en la piscina, que se agradece muchísimo con el calor de Siem Reap.
Por la noche salimos a conocer la famosa Pub Street, la zona más animada de la ciudad. Allí nos sentamos en una terraza para tomar algo y picar mientras disfrutábamos del ambiente vibrante de esta calle llena de bares, restaurantes y música. Fue una manera perfecta de cerrar nuestro primer día en Siem Reap.
Volvimos pronto al hotel, ya que al día siguiente comenzaría una de las experiencias más esperadas de todo el viaje: la visita a los templos de Angkor junto a nuestro guía, que ya nos estaba esperando para acompañarnos durante los próximos días.
Día 7: Primer recorrido por los templos de Angkor (Ruta Larga)
Después de un maravilloso desayuno en el hotel, a las 8:00 de la mañana nos vino a recoger nuestro guía, que nos acompañaría en la aventura de descubrir los míticos templos de Angkor.
Antes de nada, un consejo importante: nosotras compramos las entradas con antelación a través de la web oficial 👉 Angkor Enterprise. Lo recomendamos totalmente, ya que así evitas las largas colas en taquilla y ahorras bastante tiempo.
Nuestro guía fue un auténtico acierto: además de sus explicaciones, llevaba siempre agua fresca, cervezas y toallas frías, algo que se agradece muchísimo teniendo en cuenta el calor sofocante que hace en Siem Reap.
Ese primer día hicimos la conocida como “ruta larga”, que incluye templos menos masificados pero con muchísimo encanto:
Pre Rup
Banteay Samré
Mebon Este
Ta Som
Neak Poan
Preah Khan
Cada templo nos sorprendió de una manera diferente: desde las torres de ladrillo de Pre Rup hasta la belleza única de Neak Poan, rodeado de agua.
Hay que tener en cuenta que dentro del recinto no hay demasiadas opciones para comer, así que nuestro guía nos llevó a un restaurante local sencillo pero correcto donde pudimos reponer fuerzas antes de seguir explorando.
Tras un día intenso, regresamos al hotel sobre las 19:00, donde descansamos un poco antes de volver a salir. Esa noche fuimos de nuevo a Pub Street, el animado corazón nocturno de Siem Reap, donde picamos algo para cenar en una de sus muchas terrazas con ambiente.
Día 8: Amanecer en Angkor Wat y ruta corta
El día comenzó muy temprano, a las 4:45 de la mañana, cuando nuestro guía vino a buscarnos para vivir una de esas experiencias que no se olvidan: el amanecer en Angkor Wat. Ver cómo el sol va iluminando poco a poco la silueta del templo más famoso de Camboya es algo realmente mágico y que merece la pena el madrugón.
Tras disfrutar del amanecer, continuamos la jornada visitando algunos de los templos más icónicos de la ruta corta:
Bayon, conocido como el templo de las caras, con sus enigmáticas torres esculpidas con enormes rostros sonrientes.
Chau Say Tevoda y Thommanon, dos templos gemelos de estilo jemer que, aunque pequeños, tienen mucho encanto.
Ta Keo, un templo inacabado que impresiona por su altura y sus empinadas escaleras.
Ta Prohm, famoso por estar cubierto de enormes raíces de árboles y conocido también como el templo de Tomb Raider.
Banteay Kdei y Sras Srang, este último con su gran estanque que servía como piscina real.
Al terminar el recorrido, regresamos al hotel todavía temprano, lo que nos permitió desayunar tranquilamente y pasar el resto del día disfrutando de la piscina. El ambiente era tan agradable que decidimos también comer allí mismo, en la piscina, y fue una maravilla.
Día 9: De Siem Reap a Kampot, la tierra de la pimienta
Después de dos días intensos explorando los templos de Angkor, tocaba cambiar de escenario. Ese día optamos por volar de Siem Reap a Phnom Penh para después enlazar en bus hacia Kampot, famosa en el mundo entero por su pimienta.
Nuestro vuelo salía a las 9:30 de la mañana y podemos decir que fue probablemente el vuelo más corto de nuestras vidas. Al aterrizar en Phnom Penh, cogimos un Grab directo a la estación de autobuses, ya que a las 12:00 salía nuestro bus hacia Kampot. Llegamos sobre las 15:00 y nos fuimos directas a nuestro alojamiento: Five S Hotel, un hotel pequeñito pero con muchísimo encanto. Sus trabajadores se ganaron un diez, ya que aunque apenas hablaban inglés, se desvivieron por ayudarnos y hacernos sentir como en casa. Allí mismo reservamos un guía privado para el día siguiente, con el que planificamos la visita a diferentes puntos de interés y, por supuesto, a una plantación de pimienta (ya te contaremos más adelante).
Esa primera tarde en Kampot la dedicamos a explorar con calma la ciudad. Paseamos por el estanque de loto, caminamos tranquilamente por las orillas del río y visitamos su curiosa rotonda con un durian gigante, uno de los símbolos de la ciudad. Para cenar, escogimos el restaurante Kampot Seafood & Pepper, que recomendamos al 100 % tanto por su calidad como por la variedad de platos con pimienta de Kampot.
Día 10: Descubriendo Kampot y su famosa pimienta
Tras un buen desayuno en nuestro hotel, nos recogió el conductor que habíamos reservado el día anterior para comenzar la ruta por los alrededores de Kampot. La primera parada fueron los campos de sal, donde pudimos ver cómo los trabajadores locales realizan de manera artesanal la recogida de la sal, una de las actividades más tradicionales de la región. Continuamos hasta el Lago Secreto, un rincón natural muy fotogénico rodeado de montañas, y luego nos adentramos en la cueva del templo Phnom Chhngok, un lugar místico donde, en el interior de la cueva, se esconde un pequeño templo de ladrillo dedicado a Shiva. Una maravilla.
Aquí tenemos que hacer un inciso: la gente de Camboya nos robó el corazón. Su amabilidad, sonrisas y hospitalidad marcaron nuestra experiencia en cada lugar que visitamos.
Después de estas visitas, pusimos rumbo a uno de los momentos más esperados del viaje: la plantación de pimienta. En Kampot hay varias, pero nosotras optamos por La Plantation, un lugar espectacular donde organizan tours en inglés y francés. Aprendimos sobre el proceso de cultivo, secado y clasificación de la pimienta, y terminamos con una cata de diferentes tipos de pimienta que fue toda una sorpresa para el paladar. No pudimos resistirnos y compramos varias bolsas… ¡madre mía cómo iban quedando nuestras maletas!
Comimos en el restaurante de la propia plantación, muy recomendable, y a la vuelta al hotel aprovechamos para relajarnos en la piscina. Mientras descansábamos, el personal del hotel nos sorprendió con un pequeño tentempié de cortesía, un detalle que nos conquistó todavía más.
Por la tarde nos fuimos a disfrutar de otro de nuestros imprescindibles del viaje: un masaje tradicional camboyano. ¡Una maravilla para terminar el día! Para cenar elegimos Aroma House, un local muy recomendable por sus raciones abundantes y buenos precios. Tras la cena, regresamos al hotel a descansar, ya que al día siguiente nos esperaba la última etapa de nuestro viaje: Koh Rong, el paraíso en la costa camboyana.
Día 11: Rumbo al paraíso, Koh Rong
A las 8:30 de la mañana cogimos el autobús que nos llevó desde Kampot hasta Sihanoukville, punto de partida para llegar a las islas del sur de Camboya. Tras varias horas de trayecto, llegamos justo a tiempo para tomar el barco de las 14:00, que nos llevó directas al paraíso: Koh Rong.
Nada más poner un pie en la isla entendimos por qué tanta gente habla de ella como uno de los lugares más espectaculares del país. Playas de arena blanca, agua turquesa y un ambiente relajado que invitaba a desconectar del todo.
Nos alojamos en el Beachwalk Koh Rong, un hotel a pie de playa con piscina que recomendamos 100%. La ubicación no podía ser mejor: lejos del bullicio, pero con todo lo necesario para disfrutar de unos días de auténtico descanso.
Allí pasamos cuatro noches en las que no hicimos otra cosa que descansar, tomar el sol y disfrutar de la playa y la piscina. Fue el broche perfecto para poner fin a un viaje intenso, lleno de cultura, templos, historia y experiencias únicas. Koh Rong fue nuestro rincón de calma y relax antes de regresar a casa.
Día 15: Regreso a Phnom Penh y últimas visitas
Tras cuatro noches en el paraíso de Koh Rong, tocaba poner rumbo de nuevo a Phnom Penh para nuestra última noche en Camboya. A las 8:45 tomamos el barco de vuelta a Sihanoukville y, desde allí, a las 10:30 cogimos el bus que nos llevaría hasta la capital.
Llegamos por la tarde y, después de dejar las maletas en el hotel, quisimos aprovechar esas últimas horas en la ciudad. Nuestro primer intento fue volver al Palacio Real, pero, una vez más, no hubo suerte y estaba cerrado. Así que cambiamos de plan y visitamos el Museo Nacional de Camboya, un lugar muy interesante para conocer más sobre la cultura y el arte khmer.
Después, dimos una vuelta por el Mercado Central, con su cúpula art déco y puestos de todo tipo, y también por el Mercado Ruso, perfecto para comprar souvenirs y despedirnos del ambiente local.
Con esa mezcla de historia, vida local y últimos recuerdos de compras pusimos el broche final a nuestro recorrido por Camboya.
Día 16-17: Vuelo de regreso a casa
Y llegó el momento de despedirnos de Camboya. El 30 de abril teníamos nuestro vuelo de vuelta desde Phnom Penh a Kuala Lumpur a las 11:00. Tras unas horas de escala, a las 20:25 salía nuestro vuelo hacia Barcelona, donde llegamos al día siguiente, cerrando así una experiencia inolvidable de 17 días por este país que nos robó el corazón.
Fue un viaje intenso, lleno de contrastes: ciudades vibrantes, historia dura pero necesaria de conocer, templos impresionantes, naturaleza, gastronomía, relax y sobre todo, la amabilidad de la gente camboyana, que hizo que cada momento fuera aún más especial.
Camboya nos ha dejado recuerdos imborrables y estamos seguras de que volveremos algún día.
